Alfa Aldea, astroturismo en constante innovación

Por María José Goecke Munita

Con calidez, preocupación por los detalles y un proceso de mejora continua este servicio ha incorporado elementos a la experiencia astroturística, que lo han destacado en la región de Coquimbo.

Con sólo dos años de existencia, este servicio astroturístico del Valle de Elqui ha sabido entregar una buena atención, darse a conocer por el boca a boca, y proporcionar más que un simple tour. Dicen que los detalles hacen la diferencia, y en Alfa Aldea lo tienen muy claro. Este servicio ha incluido variados elementos, que hacen que la experiencia sea más enriquecedora, ha aprovechado cada oportunidad y saca ideas de la propia experiencia, de sus amigos e incluso del cine. Hoy Alfa Aldea, es una experiencia astroturística destacada en la región de Coquimbo.

Marco Rudolffi es uno de los dueños de esta empresa familiar, junto a su esposa María Elena Espejo, más conocida como Nena. Cuando él habla de cómo ha sido crear este servicio astroturístico desde cero, lo hace con una calidez que se traspasa, y con una pasión que emociona. Tal como cuando interactúa en cada tour que ofrece. Se nota que le gusta lo que hace. Y es que el Universo lo conquistó.

Todo comenzó a partir de un difícil momento económico y por la enfermedad de uno de los hijos de este matrimonio. Ellos necesitaban hacer algo, y se les ocurrió arrendar una cabaña que tenían. Ahí se creó Alfa Aldea, y surgió el primer acercamiento hacia el astroturismo. “Acá se alojó una chica, que era amiga de unas amigas mías, que me habló de Alejandro Bascuñán, que trabaja en el Planetario de Santiago. Ellas me decían que mi lugar tenía potencial, y que hablara con él. Alejandro me contó sobre el proyecto en Combarbalá en Cruz del Sur, en el que había trabajado. Me dijo que también hablara con otro lugar, que además tiene alojamiento. La conversación con Alejandro me motivó muchísimo”, cuenta Marco.

Después de vivir una experiencia fuerte, algunas personas son capaces de hacer grandes cosas. En Alfa Aldea, sienten que eso los ocurrió a ellos.

Marco relata que en un comienzo existía el deseo de tener un alojamiento, donde se destacara el paisaje. Mientras tanto, él y su familia seguían con la angustia de tener a su hijo enfermo. Alejandro Bascuñan visitó a Marco en Alfa Aldea y, con un telescopio que se consiguieron, él les nos mostró la nebulosa de Orión. “Eso fue espectacular. Nos provocó un enamoramiento y un encantamiento tremendo. En ese momento, nos olvidamos de los problemas que teníamos. De ahí nace la idea de observar y de aprender sobre astronomía”, afirma Marco emocionado.

Alfa Aldea Un amigo de la familia, que conoció la experiencia que ellos vivieron, les pasó un telescopio. “Era como un elefante blanco, porque ni siquiera sabíamos prenderlo”, recuerda Marco. Alrededor del telescopio, conversaban con las personas que se quedaban a alojar, y nació algo que llamaron  echando a perder se aprende. “Era muy entretenido, porque la gente que venía no sabía y yo tampoco sabía, entonces, nos reuníamos, viendo primero cómo se movía el telescopio, qué cosas había que hacer. Todos se iban involucrando, y pasábamos dos o tres horas muy entretenidos”, cuenta Marco.

En Alfa Aldea fueron adquirieron conocimientos de forma autodidacta, y también recibiendo ayuda desde distintos lados: tenían una amiga que era guía en el Observatorio Mamalluca, que les daba algunos tips para ocupar mejor el telescopio, Alejandro Bascuñan les enviaba libros y materiales para que aumentaran sus conocimientos, y la gente del Observatorio Cruz del Sur, les regaló material que mostraban a sus visitantes.

Cuando aprendieron a usar bien el telescopio, le cambiaron el nombre a la instancia que tenían con sus huéspedes, y la llamaron aperitivo a Mamalluca, actividad que no tenía ningún costo adicional. Ahí conversaban y se reían en un ambiente ameno. “Antes de ir al tour a Mamalluca, a la gente le mostrábamos nebulosas y algunos objetos con nuestro telescopio, para cuando estuviera en Mamalluca, lo pudiera disfrutar mejor, y supiera qué cosas poder pedir para ver. A pesar de que teníamos un telescopio de cuatro pulgadas, cuando la gente llegaba de vuelta, nos decía que en el lugar que estábamos se veía mejor, y que le gustaba más ver los objetos desde este telescopio”, sostiene Marco.

El gran paso

Alfa Aldea 5En Alfa Aldea se estaban preparando para dar un gran paso y sumarse a la oferta astroturística nacional. En ese momento, supieron del proyecto Capital Semilla Empresa de Sercotec. Postularon, y se lo ganaron. “Había que hacer un plan de negocio, y mi señora me dijo, “por qué no haces tu sueño de armar un lugar, donde podamos juntarnos y hacer observación del Universo”. Y armamos este cuento”, cuenta Marco, quien lo hizo inspirado en lo que le ocurrió, cuando su amigo Alejandro les mostró el cielo.

Con el capital obtenido construyeron el anfiteatro que hoy tienen, y gracias a que justamente una tienda estaba rematando sus productos, obtuvieron tres telescopios, al precio de uno. Pasaron de uno de cuatro pulgadas, a uno de 10, otro de 12 y uno de 16.

Comenzaron a probar sus nuevos telescopios, y a agregar elementos a la experiencia que iban viviendo. “Mientras lo usábamos, nos daba frío, entonces nos llevábamos mantitas. Luego, se nos ocurrió traer un vinito para compartir. Después daba hambre, y apareció la sopita. Ahí nos dimos cuenta de que todo eso, hacía que la observación fuese más entretenida, y lo incorporamos a la idea del tour que íbamos a realizar”, revela Marco.

El pan que ofrecen en el tour astronómico de Alfa Aldea, también nació de ir probando. “Un día en que estábamos observando el cielo, nos dio hambre. Me metí a la cocina, y había un pedazo de queso, mantequilla y pan. Derretí la mantequilla con ajo, se la eché al pan, rayé el queso que tenía y se lo puse encima, le puse romero al pan y puse todo al horno. Luego se lo dimos a la gente que estaba con nosotros, y quedaron tan contentos, que hasta el día de hoy en todos nuestros tours damos ese famoso pan”, relata Marco.

Con el producto probado, Alfa Aldea dio paso a concretar su tour astroturístico, que comenzó hace justamente dos años. Se dieron a conocer gracias al boca a boca, y a un factor suerte. “Hubo un paro de las municipalidades, y como Mamalluca es municipal había muchas personas dando vuelta. Las comenzamos a recibir, lo que nos permitió darnos a conocer entre las agencias y los tours operadores”, cuenta Marco.

El tour

El tour astroturístico de Alfa Aldea comienza con un cálido saludo a la gente, luego se entregan mantas para abrigarse, se da una tabla para picar y se ofrece una copa de vino, jugo o agua mineral. “Esa primera parte es súper importante, porque la idea es romper el hielo”, detalla Marco. Luego reparten los lentes para ver el 3D, y les enseñan a utilizarlos, porque las charlas son al aire libre. El guía se presenta, interactúa con la gente y comienza la charla. Luego de la conversación, van a los telescopios, mientras se escucha una música suave de fondo, que no supera el sonido de los grillos. “Toman una copa de vinito, que viene de la misma uva que fabricamos en las 9 hectáreas de parrones que nos rodean, y las personas miran las estrellas con sus familias, amigos y con los nuevos amigos que hacen aquí”, comenta Marco. Cuando comienza a bajar un poco la temperatura, comienzan a repartir sopa caliente con el famoso pan que se mencionó anteriormente.

Alfa Aldea “La gente se va contenta por la atención, el cariño, y porque siempre estamos entregando más de lo que ofrecemos”, opina Marcos, quien comenta que una vez una turista europea que andaba recorriendo el mundo, les escribió: “bajo la cúpula estrellada del mundo, me acercaron el Universo a mis ojos”. Eso reafirmó algo que ni siquiera ellos tenían tan claro: El hecho de que la actividad sea al aire libre, genera un encanto especial. Más, cuando se hace pensando en entregar una mejor experiencia.

Los detalles marcan la diferencia

Estamos atentos por si la gente necesita algo, y también vamos agregando nuevas cosas. Por ejemplo, a algunos les pueden incomodar los niños en la actividad, entonces compramos un telescopio de ocho pulgadas, para usarlo especialmente con los más chicos, y así hacer la actividad en dos partes. Con los niños hacemos una observación distinta: es con regalos, les mostramos cómo funciona el telescopio, les mostramos el cielo, y les hablamos de otra manera”, explica Marco.

Lo de hacer las charlas en 3D fue, fue para entregarle más realismo. Un día Marco vio una película en el cine en ese formato, y lo encontró fantástico.  Él cuenta que, “en nuestro tour las personas ingresan a una nebulosa, y eso es extraordinario. Después le agregamos los efectos, lo que se dio por una película que vi en 4D. Si bien no puedo hacer las charlas en 4D, sí puedo hacerlas en 3.5D. Así que cuando se entra a la nebulosa, pusimos máquinas que echan humo, y agregamos luces”.

 Ir más allá

Alfa Aldea sigue creciendo e innovando. Muy pronto comenzarán a recibir a cruceros que llegan a la región, por lo que serán el primer servicio de este tipo en la zona en recibir a estos turistas.

Otro avance que hicieron, es que vieron que en los días que estaba nublado, la gente igual quería visitarlos, por lo que comenzaron a ver qué hacer. Así que aprovecharon el eclipse de Luna, para probar el “Concierto bajo las estrellas”, con un músico local que tocó piano. “Cuando fue el momento del eclipse total, la música fue fundamental en la sensación y en la experiencia que estaban viviendo las personas. La idea de este tour astronómico, es que las estrellas reciben a otras estrellas. Tú puedes acercarte a un músico que te guste, escucharlo tocar e interactuar con él en la experiencia de la observación del Universo. Traeremos a músicos locales y a otros más conocidos, como Florcita Motuda”, se aventura a decir Marco.

Alfa Aldea Para más adelante, están viendo un nuevo tour, que contempla “sillas estelares”, como ellos lo llaman. Es un nuevo sueño de Marco, que tiene que ver con estar acostado, mirando el cielo.

Cuando los tours de Alfa Aldea terminan, invitan a los asistentes a seguir con la ruta astroturística, para que vayan a los otros lugares, como Cruz del Sur en Combarbalá y Collowara en Andacollo. “Los dábamos a conocer, dando cuenta de que son una buena alternativa. Nosotros creemos en la asociatividad. Sabemos que podemos colaborar entre los más pequeños”, relata Marco. Y finaliza motivando al sector, “uno tiene que atreverse y golpear puertas, hasta encontrar una que se abra. Lo otro, es atreverse a soñar”.

Este post tiene un comentario

  1. Delia Rodríguez Milla

    El sueño de Marco de Alfa Aldea, es 8 años mas joven que el mio, también en el Valle de Elqui, donde desde niña observaba y me maravillaba con el Universo que parecía estar al alcance de mi mano. Sin embargo no era así, era mi sueño y que al morir nuestros padres comenzó tímidamente a dar pequeños pasitos en un camping familiar y de amigos, pero siempre se obstaculiza por la falta de recursos económicos para conseguir elementos para el emprendimiento familiar. Me gustaría que se contactaran conmigo y me ayudaran a realizar mi sueño de tener un Observatorio Turístico que se complementara con el camping, ser feliz y hacer felices a otros, observando y conociendo el Universo en mi hermoso Valle de Elqui.

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